Modelos CANTANTES


Bob Dylan


Héroe de la canción protesta de principios de los 60’s, Mesías eléctrico en los 70’s, tocado por la divinidad en los 80’s y reinventado en los 90’s, Bob Dylan recogió la totalidad del folk norteamericano y creó una música cambió el mundo. No existe artista que no esté influenciado por el genio de Minnesota de una manera o de otra.

El 24 de mayo de 1941, a las 21:05 de la noche, nacía el primogénito de Abraham y Beatrice Zimmerman, hijos de inmigrantes judíos que se habían establecido en la pequeña ciudad de Duluth, en Minnesota. Allí, el pequeño Robert Allen Zimmerman pasó sus primeros cinco años de edad hasta que la familia se mudó a Hibbing, al norte del estado, donde un tímido y tranquilo Bobby se formó culturalmente. En 1952, nuestro protagonista se hizo con su primera guitarra y su primera armónica y comenzó a interpretar canciones de Hank Williams. Como cualquier adolescente de su tiempo, Bob se sintió atraído por la vorágine del rock n’ roll, imitando la rebeldía del James Dean de Rebelde Sin Causa. Cuando Buddy Holly actuó en Dultuh, en 1959, Bob se encontraba entre el público, estudiaba en la Universidad de Minnesota y había cambiado su apellido y ya realizaba actuaciones en los coffee houses de Minneapolis. Su debut ya con el nombre de Bob Dylan tuvo lugar en el Café Ten O’Clock, por el que cobró tres dólares. El nuevo apellido lo tomó prestado en honor del poeta Dylan Thomas, pero fue tras leer la biografía de Woody Guthrie cuando Dylan tomó conciencia y decidió cantar las canciones de su nuevo ídolo.

Dylan se convirtió en la voz de una generación que vio como los sueños de igualdad social entre blancos y negros se...

Bob, atraído por la escena folk del Greenwich Village de Nueva York, se mudó a la ciudad de los rascacielos en 1961 y comenzó a popularizar los temas de Guthrie. En noviembre de ese año, grabó su primer disco en tan sólo dos sesiones, armado con su guitarra y su armónica. En marzo del 62 se publicó "Bob Dylan". Las ventas fueron tan escasas que Dylan fue despedido de la compañía discográfica, para fichar por Columbia, que le produjo y le editó en mayo de 1963 "The Freewheelin", la obra maestra de su etapa folk y el álbum que contenía la inmortal "Blowin’ In The Wind". Tres meses después, viajó a Washington para presenciar junto a 200.000 personas, el histórico discurso de Martin Luther King. Dylan se convirtió en la voz de una generación que vio como los sueños de igualdad social entre blancos y negros se esfumaban cuando el 22 de noviembre de 1963, John F. Kennedy fue asesinado en Dallas. El músico estuvo dos días enteros siguiendo los acontecimientos por televisión y compuso las canciones de su tercer álbum, "The Times They Are Changin", publicado en 1964, año prolífico para Dylan que también editó "Another Side Of Bob Dylan", el último trabajo enteramente acústico de un genio que había tomado en serio aquello de que los tiempos estaban cambiando. Y llegó 1965, el año clave en la carrera artística de Bob Dylan. Primero publicó "Bringing It All Back Home", con una cara acústica y otra encaminada al folk rock, algo que mosqueó un tanto a la comunidad folk.

El público que presenció la actuación de Dylan en el Newport Festival, el 25 de julio de 1965, quedó en estado de shock cuando interpretó sus canciones, guitarra eléctrica en mano y acompañado de una banda de rock. ¿El ídolo les había traicionado? No, Dylan vio que su mensaje llegaría a más gente con el rock. Eran tiempos de rock, The Beatles y The Rolling Stones estaban acaparando la atención de la juventud y el folk original estaba quedando un tanto primitivo. A pesar de las duras críticas, Dylan volvió a hacer historia con "Highway 61 Revisited", el sexto trabajo editado en el otoño de ese mismo año, el disco que contenía "Like A Rolling Stone", una de las canciones más versioneadas de la historia de la música. La escena musical norteamericana se tambaleó.


Su noveno trabajo, "Nashville Skyline", nos lleva a los 70’s, presentándonos a un Dylan falto de creatividad que no parecía encajar bien en la década del rock por excelencia.

La actividad del artista no cesaba y la primavera de 1966 finalizó con una nueva muestra de su genialidad: "Blonde On Blonde". Ese mismo año realizó su primera gira por tierras inglesas, haciendo historia en el Royal Albert Hall. Un tanto cansado, Dylan se casó y se recluyó para descansar en su casa de Woodstock. La mañana del 29 de julio de ese año los medios de comunicación afirmaron que Bob Dylan había muerto. En realidad, el artista había sufrido un grave accidente con su moto, al poco de haber comenzado su período de hibernación campestre junto a su familia. Dylan se mantuvo prácticamente recluido, componiendo y grabando una colección de canciones con The Band entre febrero y octubre de 1967 que saldrían a la luz en 1975 bajo el nombre de "The Basement Tapes". Tras año y medio sin grabar, Dylan volvería a la carga nuevamente a comienzos de 1968 con un trabajo claramente influenciado por su reclusión en Woodstock: "John Wesley Harding".

Su noveno trabajo, "Nashville Skyline", nos lleva a los 70’s, presentándonos a un Dylan falto de creatividad que no parecía encajar bien en la década del rock por excelencia. Sólo The Band, la legendaria formación de Robbie Robertson, le arropó en sus giras hasta que en enero de 1975 volvió con una nueva obra maestra, "Blood On The Tracks", uno de los mejores discos de la década. El genio volvía a sorprender con emocionantes temas surgidos tras un doloroso divorcio. Ese mismo año, Dylan volvió a subirse a un escenario con su antiguo amor, Joan Baez y con una serie de viejos amigos entre los que se encontraba Allen Ginsberg. Dylan hizo las paces con la comunidad folk que le acogió a su llegada a Nueva York, en 1961. En 1976, el compositor incluyó la canción "Hurricane" en "Desire", su decimoctavo álbum, un emocionante alegato contra la injusticia (Dylan visitó en la cárcel a Rubin Carter, un boxeador negro que fue privado del título mundial y encarcelado de por vida acusado de un asesinato que no cometió). Con un directo grabado en el Budokan de Tokyo y el extraordinario "Slow Train Coming", Dylan entró en los ochenta, su peor década, impregnado por su conversión al Cristianismo, caracterizada por trabajos mediocres y conciertos nefastos como su actuación en el famoso Live Aid, un auténtico fiasco.

Pero nuestro hombre supo salir del agujero y volvió a primer plano con "Oh Mercy", su disco del 89, el cuál abrió nuevamente las puertas a la creatividad de un espléndido Bob Dylan que se pasó la década de los 90’s dando conciertos por todo el mundo y publicando nuevo y viejo material. En 1991 salió a la luz una impresionante caja de lujo que contenía decenas de viejas tomas en directo y tomas desechadas de antiguas grabaciones. Cuatro años más tarde, el viejo poeta se apuntó a la moda de los unplugged, en 1998 se publicó un doble CD con el legendario show en el Royar Albert Hall, de 1966 y se enfrentó al nuevo milenio pletórico, ofreciendo conciertos sin descanso alguno y regalándonos dos genialidades: "Time Out Of Mind" y "Love & Theft". En cualquier sitio que vivas, por muy lejos que esté, no te preocupes, ahí tocará Bob Dylan.







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