Depeche Mode |
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Finalmente, podemos decir que Depeche Mode han ganado la partida en una carrera repleta de obstáculos, cruces de caminos y vías muertas que podía haberles llevado a la perdición.
El Lp de debut del grupo se titulará Speak and Spell.
Su historia se escribe con épocas de éxito masivo que contrastan con años de drogas, de problemas personales, indefiniciones musicales ante las modas de cada momento, el constante peligro de dejar de existir como banda o de resultar insignificantes en el panorama musical.
Pero han ganado, en el pasado año 2005, Depeche Mode han firmado un disco del que por fin me siento orgulloso (Playing the Angel), después de sus retorcidas e insatisfactorias dos obras anteriores (Ultra, de 1997, y Exciter, de 2001), y en su actual gira están a punto de abarrotar el pabellón más grande de mi ciudad por dos noches consecutivas, dejando además a cientos de seguidores sin entrada. Decidme que eso no es ganar. Bendito alivio deben sentir Martin Gore, Andy Fletcher y Dave Gahan cuando miran atrás, al difícil camino recorrido en sus últimos 15 años de existencia como banda.
Y mirar atrás es lo que hacemos nosotros ahora mismo; la vista nos alcanza hasta 1981, año en que cuatro jóvenes modernillos ingleses (los instrumentistas Andy Fletcher, Martin Gore y Vince Clark, más el vocalista Dave Gahan) deciden convertir su recién bautizada banda Depeche Mode en un grupo exclusivamente electrónico, sin guitarras ni instrumentos rock convencionales. Metidos prematuramente en el saco de los nuevos románticos, pocos meses les harán falta para hacerse con un estilo propio y convertirse en la banda de referencia del electro-pop en la década de los 80.
Ese 1981 fue importante si, el grupo lanzó tres singles, entre ellos su clásico Just can´t get enough, necesario himno festivo para las nuevas juventudes de la década del sintetizador. El Lp de debut del grupo se titulará Speak and Spell, y coincidirá con la pronta marcha de Vince Clark para formar una banda con Alison Mollet que se hará llamar Yazoo. Alan Wilder será el nuevo miembro de Depeche Mode, y en ausencia de Clark, centro creativo en aquellos primeros tiempos, Martin Gore se erigirá como principal compositor.
A broken frame (1982) y Construction time again (1983) les siguen afianzando en la industria discográfica, aunque para muchos son todavía un grupo underground. Sus señas de identidad son unas texturas sonoras hábiles, fáciles de retener por parte del oyente, y la impactante voz de Gahan, cuyo cavernoso timbre (un Nick Cave pelín menos gótico) se adapta tanto a los temas más bulliciosos (People are people, single del disco de 1984 Some great reward) como a la vena más oscura que progresivamente iría invadiendo las sensibilidades de Martin Gore.
Oscuridad, melancolía, nihilismo y un extraordinario trabajo en los paisajes sonoros son lo que encontramos en su obra visagra, Black Celebration (1986), disco capital para su entrada definitiva en la música para las masas, y fascinante obra ideal para adentrarte en la carrera del grupo, con joyas inolvidables, de esas cuya fuerza musical puede hacerte cambiar de humor, abriendo las puertas de los sentimientos, de la emoción, me refiero al tema homónimo que abre el disco, o a perennes favoritos como A question of lust. La buena marcha del grupo sigue su curso en 1987 con Music for the masses, y el que para mi es su single definitivo, Never let me down again. Gore sigue experimentando sin ningún límite con las formas del melodrama tecno-gótico, a la vez que los efectivos singles (el citado Never let me down again y otro conocido, Strangelove) les sitúan como una afianzada banda comercial. Un gran tour mundial y el consecuente disco en directo 101 (1989), además de un film que documenta la gira dirigido por el mítico realizador D. A. Pennebaker dan por finalizada esta primera etapa lo grande.
1990 representa el inicio de un nuevo periodo en la carrera de Depeche Mode. Violator, el disco de aquel año, es una obra maestra inapelable, un cuidadísimo lienzo casi conceptual con las mejores capas sonoras de Martin Gore, dos singles que abren todavía a más público el target comercial del grupo (Personal Jesus, que tiene el honor de haber sido versionada por Johnny Cash, y la imperecedera Enjoy the silence), poderosos clásicos como Policy of truth y World in my eyes, y senderos menos transitados como Waiting for the night, con un excelente trabajo de atmósferas (como siempre). Violator vendió infinidad de copias en su día, y representa la base para el repertorio en directo de la banda desde entonces. Muchos fans de pro os discutirán su valía, y quizás tengan razón, pero por más que le de vueltas, Violator me parece igual de auténtico que cualquiera de los primeros discos de Depeche Mode. Aplaudo el hecho de que haya bofetadas para ir a verles en directo.
En su momento de mayor popularidad entran directamente al número uno de ventas con su siguiente disco Songs of faith & devotion, donde ofrecen su particular versión de la música alternativa que triunfaba por entonces. I feel you y Walking in my shoes son obvios éxitos dentro de un disco que vendría pronto acompañado de Songs of faith & devotion Live (1993), con el mismo listado de temas solo que grabados en directo. El tour mundial que acompaño la edición de Songs of faith… resultó ser espectacular, con un Dave Gahan metido hasta la médula en su papel de estrella del rock y un montaje brillante, que incluía en el plano instrumental a un batería y la guitarra cada vez más presente de Martin Gore, algo impensable pocos años antes. A partir de la etapa Songs of faith and devotion, empieza la confusión. Los problemas con la heroína de Gahan culminan con su intento de suicidio, mientras que en 1995 Alan Wilder abandona la nave dejando al grupo como trío. El confuso limbo en el que viven se despeja en 1997 con la edición de Ultra (destaco los temas Home y Barrel of a gun), y las dos recopilaciones de singles de 1998 (The Singles 1981-85, y The Singles 1986-98). El grupo está ahora mental y físicamente preparado de nuevo para girar por todo el mundo, con un montaje efectivo, un repertorio con todo lo que el fan medio quiere oir (Violator casi al completo y los singles más destacados de su carrera) y un Dave limpio que regresa a su aspecto de pelo corto más 80´s.
Después de la edición de Exciter (2001) han seguido sin volver a convencer como antes, así que han tenido que pasar cuatro años más para que Depeche Mode recuperen algo de lo que habían perdido en los 90. Playing the Angel (2005) se deja escuchar maravillosamente bien, es por ello que aplaudo el hecho de que haya bofetadas para ir a verles en directo, porque esta vez sí que han cumplido. Un gran disco y una gira triunfal. Felicidades.
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