Gabinete Caligari |
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El revival de los años 80 no conoce límites. Actualmente vuelven a emitir grabaciones perdidas en el tiempo de míticos programas de vanguardia musical en la televisión pública.
Eran más auténticos que muchos de sus contemporáneos.
Se reeditan los catálogos de las principales bandas pop, cajas especiales, DVD, recopilatorios de la denominada edad de oro del pop español; público y medios de comunicación suspiran por una reunión de Mecano o Nacha Pop, se escriben libros sobre la movida madrileña y Malasaña. Los 80 vuelven una vez más, y la generación que ahora ronda su treintena se mira el ombligo y recuerda nostálgica las épocas en que Duncan Dhu y Alaska no dejaban de sonar en Los 40 Principales. Vistos desde esta perspectiva, aquellos años parece tan bonitos ahora, y tan "históricos". Todo ello no es más que un síntoma (otro) de que la industria musical actual no puede con su propio pasado, le pesa demasiado, y el público por su parte, retrocede a épocas mejores, tiempos en que escuchar música era una experiencia vital, llena de ilusiones e iniciaciones, y no una simple (y gratuita) opción de ocio más en la voraz industria del consumo digital.
Gabinete Caligari pertenecen a la primera división de las bandas españolas que dejaron huella en el pop de los ochenta. Faltos quizás de una porción más grande del pastel del revivalismo ochenteno, maltratados y despreciados por muchos desde finales de los noventa, pocos reivindican ahora su actitud, su fiel adhesión al rock n´roll, su chulería hispana con un par de huevos, algunas de sus canciones y muchas de sus letras. Eran más auténticos que muchos de sus contemporáneos y sin embargo, y aunque gozaron de tiempos de gloria, al final no corrieron tanta suerte.
Gabinete Caligari se formó como trío en 1981. Sus componentes eran Jaime Urrutia (voz y guitarra), quién venía de ser miembro de la banda Ejecutivos Agresivos, Ferni Presas (bajo) y Edi Clavo (batería). Tomarán el nombre del grupo de la famosa película expresionista alemana El Gabinete del Doctor Caligari, primero denominándose Doctor Caligari, y más tarde como Gabinete Caligari. Su primera entrega discográfica es un mini Lp con cuatro temas compartido con Parálisis Permanente, con los que Urrutia había tocado en alguna grabación anterior. Los temas de Gabinete son Golpes y Sombras negras. Su estilo procedía del rock siniestro y el after punk que triunfaban en Londres por entonces (Joy Division, Siouxie and the Banshees de una parte, y Graham Parker y Elvis Costello de la otra).
En 1983 editan su primer Lp propiamente dicho, Que Dios reparta suerte, donde la sombra gótica sigue presente, pero esta vez mezclada con ese populismo español que les haría tan particulares, su querencia por el mundo de los toros, las formas musicales tradicionales como el pasodoble, lo castizo y la chulería en general. El tema Sangre española, perteneciente a este disco, es una buena muestra de todo ello, un estilo musical al que visualmente deberíamos añadir la imagen de la banda, con un Jaime Urrutia como verdadero dandi de la meseta.
Cuatro rosas es otro mini Lp editado en 1984, y contiene su primer éxito, el conocido single del mismo nombre.
Tras la edición en 1986 de Al calor del amor en un bar, con los temas destacados Malditos refranes y Canción del pollino, el grupo ficha por el sello EMI con la intención de dar un salto cuantitativo después de las discretas ventas de sus trabajos anteriores.
En 1987 llega su disco más popular, Camino Soria. Por fin las ventas no solo suman, sino que se multiplican más allá de toda previsión. El disco, que se inicia con un poema de Eduardo Haro Ibars, incluye grandes temas como Suite nupcial, la pegadiza La sangre de tu tristeza o La fuerza de la costumbre, además, por supuesto, de una canción que hace años se ha convertido en todo un tópico y un homenaje a la España más castellana, Camino Soria. Dedican también un tema, Tócala, Uli, a Ulises Montero, fallecido hacía poco, quién había tocado el saxo en todos los discos de Gabinete Caligari. "Nuestros últimos álbumes no se promocionaron nada"
La continuación de Camino Soria será el también destacable álbum Privado. Tenían difícil superar, si quiera igualar el éxito de 1987, y optan por un continuismo que asegure el tiro y, por lo menos, no les haga perder toda la masa de fans que se habían agenciado con Camino Soria. El estilo a penas cambia, pero las letras son un poco más flojas y la crítica no se porta tan bien con ellos. A pesar de todo, las giras de Gabinete Caligari llenan plazas de toros (Las Ventas en Madrid, sin ir más lejos) y pocos, o ningún otro grupo, cobran un caché tan alto por bolo. Además, la radio no parará de radiar el tema más conocido de Privado, aquel La culpa del cha-cha-chá que luego parodiaron Martes y 13. El disco también incluye una versión de los Rolling Stones, She smiled sweetly.
La época de replantearse las cosas llega en 1993, coincidiendo con el lanzamiento de Grandes Éxitos. La década no se presentaba del todo favorable al grupo, y todo hacía presagiar que su estrella decaería progresivamente, hundida por las sucesivas y opuestas tendencias musicales que nacerían durante los 90. Gabinete eran flor de los 80 y eso se convirtió en un obstáculo infranqueable, como ha asegurado posteriormente Jaime Urrutia: "Sí, nos molestaba mucho. Nuestros últimos álbumes no se promocionaron nada. De hecho, fueron tan ignorados que había gente que pensaba que incluso nos habíamos retirado para volver aprovechando el retorno de los grupos de los años ochenta. Por nuestra carrera hubiéramos merecido más atención (…). Fue muy duro pensar que teníamos buenas canciones y algún peso en el pop nacional y, de repente, nos castigaban con la mayor indiferencia. Era como si te dijeran que estabas pasado de moda".
Cien mil vueltas es su disco para 1991, y se confirma la deserción de crítica y público, a pesar de los buenos resultados artísticos (Como un animal, ¡Qué vida tan divertida!) Gabinetísimo (1995) confirma todo lo malo, los 90 no eran la década de Gabinete Caligari. Oasis tu y yo, La solitaire o La niña Frank (a cerca de Ana Frank), son algunas canciones que despuntan.
Finalmente, llega 1997 y Gabinete Caligari graban su última obra, Subid la música. Tres años después, anuncian su separación definitiva sin ruido, ni grandes conciertos de despedida.
Desde entonces, Jaime Urrutia ha seguido una carrera en solitario para nada comparable a la de Gabinete, pero si todavía quedaba alguna duda, cuando les preguntan si creen que podrán reunirse en algún futuro cercano, ellos no lo vacilan al responder: "no nos apetece volver".
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