Silvia Suller |
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Silvia es una vedette muy famosa y activa de la farándula Argentina. En la televisión tira leña al fuego de las vidas de los "famosos" que cocinan el pueblo argentino los programas de chimentos, es considerada la reina del escándalo simplemente por abrir la boca frente a una camara de tv. Si hay algo que se debe saber de Silvia Süller, es que ella nunca miente, la Süller dice la verdad y ella no cocina a fuego lento la noticia, ella es cruda y realista. “Salgo a matar. Hago reír, como un payasito. Y, como me dijo Mirtha Legrand, doy rating”, declaró Silvia Süller alguna vez. Con perfil bajo, irreconocible, comenzó a salir en TV como secretaria Silvio Soldán en Grandes valores del tango. Silvia y Silvio, este fue un capítulo importante de su historia y se cree que se enamoraron, se casaron y tuvieron un hijo. No nos interesa la pelea, ya que este no fue el eje de sus apariciones televisivas sino una excusa y una muy buena.
Muchos moralistas y personas sedientes de juicio la ven como una persona muy correcta, esto es porque los moralistas y los hipócritas llevan vidas ocultas (costumbres mal vistas por la sociedad de las buenas costumbres), ella no se ocupa de ir a la casa de cada uno de nosotros a chimentear de las vidas de los espectadores, sino que ella va frente a la cámara, al estudio, de invitada y con los billetes correspondientes (una laburante de un show, de entretenimiento, basado en una especie de "vida real" de algún miembro de la farándula; gente del teatro, de la tele y de la radio, ella no para de hablar sobre la vida de los "famosos".
La Süller lideró una batalla mediática contra su marido. En un primer momento compartió su dolor por la separación con su público, recorrió así todos los programas de tv, la familia argentina escuchaba las composiciones de Silvia; canciones en honor al amor que los unió, y de yapa lloró en cámara por su corazón roto. Su carrera profesional creció proporcionalmente con sus filosas declaraciones. Se convirtió en una de las vedettes más popular de su generación. Cuando abre la boca para soltar una de sus típicas carcajadas arrasa con todo... no deja títere sin cabeza, ahí todos temen. Nunca pudo mantenerse alejada de los escándalos. Se involucró en todo tipo de causas, incluso penales. Soldán le inició, en el 99, una demanda en la comisaría acusando a la vedette de intento de homicidio. Ella lo negó y nuevamente, con nervios de hierro, sonrió y siguió adelante.
Protagonizó varios espectáculos en el teatro de revistas: Corona al gobierno, Süller al poder, junto a Jorge Corona y Y dicen que somos aburridos (la joda continúa) con Tristán, Beto César y José Luis Gioia, fueron algunas de las más importantes. Antes que actriz prefiere llamarse “showwoman” y su vida pública se divide en partes iguales: pasa tanto tiempo en el escenario como frente a un micrófono haciendo declaraciones para algún programa chismoso, esos de las eternas siestas argentinas.
Ahora asegura que ya no llora por Silvio, que durante seis años lo amó profundamente, y que no piensa hablar mal de él. Pero su esposa, Giselle Rímolo se transformó en su blanco predilecto. Aunque siempre guarda un poco de espacio para sus colegas que ya no saben cómo defenderse.
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