The Corrs |
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Escuchar muchas de las canciones de The Corrs y sentir la melancolía de aquellos que amaron una vez y creen que el tiempo se llevó la oportunidad de volver a sentir, o la esperanza de quienes ven en el amor el bálsamo para los males del mundo, es todo una.
En 1995, su primer disco salía a la venta con 15 canciones que proyectaban a The Corrs como un grupo diferente.
De la mano de estos cuatro hermanos cualquier corazón se sumerge de lleno en sentimientos que lo arrastran hasta resquicios insospechados de la memoria, sin protección alguna ante la nostalgia que emanan sus letras. Sin embargo, lo que ha llevado a la cumbre del éxito a los hermanos Corrs no han sido sus letras sino su música: una mezcla del pop más actual con reminiscencias celtas e influencias de ritmos tradicionales irlandeses.
La formación de esta banda no fue una sorpresa puesto que desde pequeños estos cuatro hermanos irlandeses, de padres músicos, fueron educados en el uso de diferentes instrumentos. Cuando en 1990 decidieron unir sus talentos para hacerse un hueco en el mundo de la música, Sharon ya era una curtida violinista y Jim, un reconocido músico de sesión; Andrea, su voz principal, y Caroline, batería, aún estudiaban secundaria, pero ello no impidió que se embarcaran en esta aventura que en poco tiempo les llevó a participar en la película de Alan Parker, The Commitmens. Fue durante la selección para dicho film cuando conocieron a John Hughes, que pronto se convirtió en su manager. Sin disco en el mercado, las actuaciones de The Corrs se reducen por aquel entonces a locales dentro de Irlanda en los que deleitan a sus espectadores con una fusión entre pop y ritmos enraizados con el folklore irlandés. Sin embargo, su suerte cambia un día de 1994, cuando el embajador estadounidense en Irlanda asiste a una de sus actuaciones en un local de Dublín. Ante el asombro de los cuatro músicos, son invitados a tocar en Boston en un evento deportivo mundial. Una vez cruzaron el charco no dudaron en ir a por todas y luchar por conseguir volver a casa con un contrato bajo el brazo. Por ello, durante su estancia en EEUU pusieron todos sus empeños en reunirse con David Foster, director de Atlantic Records. Pero tras largos intentos inútiles por encontrarse con él, que estaba con Michael Jackson preparando uno de sus discos, ya casi habían perdido la esperanza. Sin embargo, su último día en EEUU se colaron en el estudio donde no tuvieron problemas en demostrar a David Foster su talento tocando ante él en directo. Foster, que vio rápido el filón de este grupo, quedó tan impresionado que les propuso ser su productor y desde ese día The Corrs no ha dejado de editar discos con Atlantic Records.
Poco tiempo después, en 1995, su primer disco salía a la venta con 15 canciones que proyectaban a The Corrs como un grupo diferente en la escena del pop y mostraban a su vez la autenticidad de la genialidad de estos cuatro hermanos. La entrada en el mercado musical no pudo ser más exitosa: "Forgiven, not forgotten" llegó a vender dos millones de copias en todo el mundo y fue disco de oro en lugares tan dispares como Canadá, Noruega, Francia y Japón; y doble platino en España, Nueva Zelanda y Dinamarca. Como no, en Irlanda, el disco fue ocho veces disco de platino, al igual que en Australia, algo inaudito dada la calidez de estas tierras y la lejanía cultural con un lugar como Irlanda. Con este éxito a la espalda, los Corrs se van de gira mundial como teloneros de Celine Dion. Además, Andrea, su vocalista, se convierte en la amante de Juan Perón en la película Evita, protagonizada por Madonna y Antonio Banderas. Su éxito viene marcado por un olvido en su música de sus raíces irlandesas.
Dos años después de que su primer disco inundara las listas musicales del mundo, sacan su segundo álbum, "Talk on corners" que es uno de los más vendidos en su trayectoria. Con este disco, de nuevo grabado en EEUU, el grupo avanza hacia otras direcciones y va dando indicios del cambio que va a experimentar su música, que nunca más llevará implícita la autenticidad que impregnaba su primer trabajo. Este álbum supone ya no que abandonen pero sí que dejen de lado el folk de su tierra natal para dejarse influir en mayor medida por la corriente pop que se impone en las ventas de discos en todo el mundo. Son destacables en este álbum tanto la versión de la canción "Dreams" de Fleetwood Mac, como la colaboración de The Chieftains.
Hasta el 2000 los hermanos Corrs no publican un nuevo álbum "In Blue", entretanto, durante los tres años que separan un disco de otro, la actividad musical del grupo no cesa. Tocan en El Vaticano, en el Royal Albert Hall de Londres, se convierten en teloneros de los Rolling Stones y comparten escenario con Luciano Pavarotti. Pero The Corrs no se olvidan de sus fans y en este tiempo lanzan una edición especial del disco "Talk on corners" y publican en disco el concierto básico que ofrecieron en la cadena MTV dentro de la serie de conciertos Unplugged. En él incluyen dos nuevas canciones, el single "Radio" y una versión del clásico de REM "Everybody hurts", que tocaron por primera vez en una televisión irlandesa en un especial en homenaje a las víctimas del atentado de Omagh.
De su tercer disco, "In Blue", se venden 6 millones de copias en todo el mundo y se convierte en número 1 en 18 países, pero a estas alturas la esencia de su música está muy alejada de la refrescante novedad que emanaban cada una de las canciones del "Forgiven, not forgotten". En esta espiral de ventas millonarias, The Corrs no duda en sacar un álbum recopilatorio de sus grandes éxitos, "Best of Corrs", en 2001, y en el que incluyen, entre otras canciones, el mítico "Runaway" junto a otros temas de corte más actual o popero como "Breathless" o "So Young".
El disco"Borrowed heaven" sale al mercado en 2004 con un marcado tono de despedida, quizá dictado por la ausencia eterna de Jane, madre de los cuatro componentes del grupo y quién parece inspirar mucha de las letras del álbum. Sirve de ejemplo el segundo corte, "Angel", en el que cada una de las palabras parecen conformar una elegía en la que la pena y el lamento son sustituidos por el recuerdo y los buenos deseos. Este disco no hace más que consagrar a The Corrs como estrellas del pop. Lo triste es que, como suele ocurrir, este éxito viene marcado por un olvido en su música de sus raíces irlandesas, que se limitan a concentrar en diferentes canciones instrumentales que incluyen en cada uno de sus discos, pero que no serán nunca más el eje de sus composiciones.
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